–ALMESIH QAAM;
–HAQANQAAM
(¡El Mesías Resucitó! ¡Verdaderamente Resucitó!)
Querida familia religiosa:
Queremos contarles brevemente como vivimos la Semana Santa junto a los fieles de la Parroquia Sagrada Familia que atienden nuestros sacerdotes en Gaza. Gracias a Dios se pudo desarrollar todo el programa previsto, creemos que con muchos frutos. Muchos de nuestros fieles obtuvieron permiso para salir en esta fecha, por lo tanto participaron de las celebraciones de estos días en Jerusalén. Los que tuvieron esa oportunidad regresaron con gran alegría.
“TOMAD Y COMED…TOMAD Y BEBED… HACED ESTO EN CONMEMORACION MIA”
El jueves santo desde la mañana hubo bastante movimiento en la parroquia, los jóvenes y las religiosas de las diversas congregaciones que tienen casa aquí, participaron en la preparación de todo lo concerniente a la liturgia de ese día. Prepararon el monumento donde sería trasladado el Santísimo Sacramento, adornado de modo tradicional, como suelen hacerlo aquí, usando los signos de la vid y del trigo en la ornamentación y un colorido del todo especial. Desde las 20.00 horas, que terminó la celebración de la Cena del Señor, hasta las 24.00, la Iglesia permaneció abierta para quienes quisieran quedarse a rezar.
Un signo llamativo: siempre impacta mucho el lavatorio de los pies, donde se hace particularmente vivo el recuerdo de las actitudes de Nuestro Señor durante la última Cena. Varios de los hombres a quienes el sacerdote lavó los pies durante la celebración, una vez que el Padre terminaba, con un respeto reverencial y aun antes de calzarse, se ponían de pie y besaban la mano del sacerdote.
“PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPIRITU”
El viernes santo, nuevamente estuvieron los jóvenes desde temprano en la parroquia. Trabajaron mucho preparando todo lo necesario para la procesión que realizan ese día después de la celebración de la Pasión.
Terminada la misma, el sacerdote descuelga de la cruz la imagen de Nuestro Señor muerto, que se encuentra en un Calvario, situado muy cerca del presbiterio. Esta imagen es colocada en un anda hermosamente adornada con paños morados y pétalos de flores, luego de ser incensada es transportada por varios hombres mayores. Esta imagen es seguida de una gran cruz, toda cubierta de flores, sostenida por los jóvenes.
Ambas imágenes encabezan la procesión que se realiza en el patio que está a la entrada de la parroquia, los fieles acompañan el recorrido con cantos y con gran espíritu de oración. Vimos los rostros de varios fieles empañados por las lágrimas.
Terminada la procesión, la cruz queda expuesta para la adoración de los fieles y la imagen de Nuestro Señor también permanece en el templo. Mucha gente se acerca a rezar con llamativa devoción.
Vigilia Pascual
Particularmente hermosa fue la Vigilia Pascual. También con una participación activa de los fieles tanto en la preparación de la liturgia de la palabra, como en los diferentes ritos que se realizan en esta celebración. Terminada la Santa Misa el grupo de los cashafa (se trata de un grupo de niños y jóvenes, semejante a los scouts, quienes han aprendido a sonar diversos instrumentos), ubicados en una prolija formación, todos con sus uniformes, hicieron una breve demostración, interpretando diferentes marchas en las que sobresalían los redoblantes.
El domingo de Pascua
Como cada domingo, una hora antes de la Santa Misa tuvimos la adoración al Santísimo Sacramento, junto a los fieles. Después de la Santa Misa, todos pasamos al hall de la escuela para compartir el típico café. Existe aquí –como en general entre los cristianos de Medio Oriente- la tradición de visitarse entre familiares, amigos y conocidos para desearse felices Pascuas; incluso personas de otra religión, sabiendo que esta fecha es importante para los cristianos, los visitan para saludarlos. Las mujeres acostumbran a preparar días antes unos dulces muy particulares, típicos de esta región y huevos pintados de colores, que junto a los infaltables chocolates, se ofrecen a las visitas que se reciben durante esos días. Fue así que el Domingo de Pascua, un grupo de fieles, después de la Santa Misa vino a nuestra casa para saludarnos, compartimos con ellos un momento muy familiar.
Todos estos días fueron vividos con mucha intensidad, con el especial matiz que tiene para nosotros el hecho de ser la primera vez que compartimos estas celebraciones con los cristianos de Gaza. Si bien los fieles no son muchos, sin embargo poder celebrar los misterios más importantes de la vida de Nuestro Señor y dar testimonio de la Resurrección de Jesús con nuestra vida consagrada junto a los miembros de la Iglesia que peregrina en Gaza en una situación tan particular es para nosotros un don de Dios que no podemos dejar de agradecer.